10/12/2022

¿Los clústers urbanos construyen ciudad o solo reorganizan la competitividad dentro de ella?

He escuchado mucho eso de los clústers urbanos, pero no termino de entenderlo. ¿Qué son exactamente?

En términos generales, un clúster urbano es una concentración territorial de actividades, empresas, instituciones, conocimiento e infraestructuras vinculadas entre sí dentro de la ciudad o de un área metropolitana. La idea es que la proximidad genere ventajas: intercambio de información, especialización, cooperación, innovación y una masa crítica capaz de dinamizar la economía urbana.

O sea que la cercanía física sigue importando, incluso en una economía muy digitalizada.

Exactamente. Esa es una de las premisas del concepto. La proximidad no solo reduce costos, también favorece redes formales e informales, circulación de conocimiento tácito y articulaciones entre empresas, universidades, gobiernos y actores locales. Por eso muchas ciudades han promovido clústers culturales, tecnológicos, creativos o productivos como estrategia de desarrollo urbano y económico.

Entonces suena como una herramienta muy positiva.

Puede serlo. El discurso del clúster suele presentarse como si toda concentración especializada produjera automáticamente innovación, desarrollo y beneficios colectivos. Y no siempre ocurre así.

¿Qué problemas puede generar?

Varios. La sobreespecialización puede volver frágil a un territorio si depende demasiado de un solo sector. También pueden aumentar el precio del suelo, la competencia por recursos, la homogeneización económica y la exclusión de actividades o poblaciones que no encajan en la identidad productiva promovida por el clúster.

O sea que un clúster urbano no es solo un motor económico; también transforma el espacio.

Exactamente. Y ese punto es central en urbanismo. Un clúster no se instala en el vacío: reorganiza centralidades, atrae inversiones, modifica usos del suelo, cambia el valor inmobiliario y puede alterar profundamente el tejido social de un barrio o de una zona de la ciudad. Por eso no basta con medir su éxito en términos de competitividad o innovación; también hay que mirar sus efectos urbanos y distributivos.

Entonces puede incluso favorecer procesos de exclusión.

Sí. En varios casos, especialmente en clústers culturales o distritos creativos, la retórica de la revitalización ha convivido con desplazamiento, turistificación, encarecimiento y pérdida de diversidad social. Lo que se presenta como regeneración puede terminar funcionando como una forma sofisticada de selección territorial.

Entonces el problema no es la concentración en sí misma, sino cómo se gobierna.

Exactamente. Un clúster puede ser valioso si se articula con políticas urbanas amplias, acceso equitativo a oportunidades, infraestructura pública, mezcla funcional y mecanismos que eviten capturas excluyentes del territorio. Pero si se lo fuerza artificialmente o se lo deja operar solo como estrategia de promoción económica, puede producir una ciudad más especializada, sí, pero también más desigual y menos diversa.

Entonces tampoco habría que confundir clúster con barrio o con comunidad urbana.

Exactamente. Ese es otro matiz importante. La proximidad económica no equivale automáticamente a vida urbana compartida, ni la concentración de talento produce por sí sola tejido social. Un clúster puede activar una zona, pero no necesariamente construir ciudad en sentido pleno si no fortalece espacio público, integración, accesibilidad y vínculos con el resto del tejido urbano.

Bibliografía:
Porter, M. E. (1998). Clusters and the new economics of competition. Harvard Business Review, 76(6), 77–90.
Elizagarate, V. (s. f.). Los clústers urbanos como instrumento de la promoción empresarial e innovación territorial. http://www.victoriaelizagarate.com/wp-content/uploads/2017/08/LOS-CLUSTERS-URBANOS-COMO-INSTRUMENTO-DE-LA-PROMOCI%C3%93N-I.pdf
González, R. (2017). Una crítica al paradigma de desarrollo regional mediante clusters industriales forzados. Ágora, 17(2), 239–256. https://agora.edu.es/descarga/articulo/6164315.pdf